Tras el cruce entre trigo (Triticum) y centeno (Secale), se obtuvo un cereal comúnmente conocido como triticale, cuyo nombre científico es X Triticosecale Wittmack. Su denominación procede de la unión de los términos de sus progenitores: Triticum y Secale.

El triticale combina rasgos del trigo, como su rendimiento y calidad panadera, con rasgos del centeno, como la robustez frente a condiciones de cultivo difíciles. Esta hibridación da como resultado un cereal con buen rendimiento en diversos suelos y climas, y con un perfil nutricional adecuado tanto para consumo humano como para alimentación animal.
- Usos y potencial: destinado principalmente a la alimentación humana en panes y productos horneados en algunas regiones, y ampliamente utilizado como forraje y pienso para ganado.
- Ventajas agronómicas: tolerancia a suelos de baja fertilidad, mayor resistencia a ciertas enfermedades y adaptabilidad a climas fríos y secos; ciclo de cultivo relativamente corto que facilita rotaciones agrícolas.
- Valor nutricional: aporta proteínas y carbohidratos complejos, con perfiles que en algunas variedades pueden superar al trigo tradicional; sin embargo, la capacidad de panificación puede variar en función de la estructura de gluten.
- Limitaciones y consideraciones: el gluten presente en el triticale puede tener propiedades diferentes a las del trigo, y no es apto para personas con enfermedad celíaca; su uso en panificación debe evaluarse según la variedad y la tecnología de la molienda.
- Producción y alcance: cultivado en regiones templadas de Europa, Asia y América del Norte; ofrece una opción de diversificación para agricultores en países con climas variables o suelos pobres, contribuyendo a la seguridad alimentaria.
En síntesis, el triticale representa una alternativa agronómica y nutricional atractiva en contextos de limitaciones de suelo y recursos, complementando el trigo y el centeno. Su adopción depende de la disponibilidad de variedades adaptadas, la demanda local y la capacidad tecnológica para su procesamiento en la cadena de alimentos.
ORIGEN
El triticale fue logrado de forma artificial a finales del siglo XIX mediante el cruce entre trigo y centeno. Los especialistas buscaban combinar la calidad proteica, el perfil de aminoácidos y la productividad del trigo con la fortaleza del centeno, que resiste sequías, bajas temperaturas y suelos pobres. Se cree que se cultivó por primera vez en Suecia y Escocia.
El triticale es un cultivo híbrido poliploide resultante de la cruza entre el trigo (genomas A, B y/o D) y el centeno. Su composición genética aporta rasgos ventajosos de ambas especies: la adaptabilidad y la resistencia a condiciones adversas del centeno, junto con la productividad y el contenido proteico del trigo. A lo largo del siglo XX y XXI se han desarrollado numerosas variedades para distintos calendarios de siembra y climas, especialmente para usos de invierno y primavera.
Hoy en día se ha mostrado que la capacidad de adaptación del triticale puede superar la de algunos trigos. Para obtener estas propiedades, la obtención se realiza utilizando como progenitor femenino al trigo común (Triticum aestivum L., trigo harinero) o al trigo duro (Triticum turgidum L., trigo candeal), y como progenitor masculino al centeno (Secale cereale). Ambas especies de trigo aportan gluten, por lo que el triticale resultante contiene gluten y no es apto para personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten. Sin embargo, ciertas líneas modernas han mostrado mejoras en la calidad de harina, permitiendo hornos y productos panarios de calidad aceptable en algunas aplicaciones.
Usos y consideraciones actuales:
- Alimento humano: en regiones específicas se utiliza para panificación y productos de cereal menos refinados, así como para mezclas de harinas que mejoran rendimiento sensorial o nutricional.
- Forraje y alimentación animal: valorado por su levantamiento de biomasa y buen contenido proteico en raciones balanceadas.
- Ventajas agronómicas: mayor resistencia a la sequía y a ciertas enfermedades del cultivo en comparación con algunos trigos, y buena adaptabilidad a suelos pobres. No obstante, su rendimiento depende de la variedad y de las condiciones climáticas, y ciertos rasgos de calidad de harina pueden variar entre líneas.
USOS
Gracias a sus propiedades, el triticale se utiliza en diversas actividades humanas, no limitándose a la alimentación. Su versatilidad lo hace relevante tanto en la ganadería como en la industria agroalimentaria y energética.
Principales aplicaciones:
- Forraje y pastoreo: se emplea como planta de forraje y en sistemas de pastoreo, o se ensila para suministrar una ración balanceada y estable para el ganado.
- Alimentación humana: se utiliza para harinas y productos alimenticios (pan, cereals y productos horneados), aportando un perfil proteico relativamente favorable y un contenido significativo de lisina, un aminoácido esencial que suele escasear en otros cereales.
- Industria y bioenergía: sirve como materia prima para la producción de bioetanol y otros derivados, aprovechando su contenido de azúcares fermentables y su adaptabilidad a diferentes climas.
Ventajas nutricionales y consideraciones agronómicas: el triticale suele ser bajo en grasas y ofrece un aporte de lisina y otros aminoácidos esenciales, lo que lo convierte en una alternativa atractiva para dietas humanas y animales. Su capacidad de adaptación a climas templados, su tolerancia a ciertas condiciones de cultivo y su potencial de rendimiento lo sitúan como una opción complementaria al trigo y al centeno. No obstante, la calidad del gluten puede variar notablemente entre variedades, por lo que su uso en panificación debe evaluarse según la formulación y el público objetivo.
VENTAJAS
El triticale combina las virtudes del trigo y el centeno, lo que se traduce en beneficios para la nutrición animal y la productividad agrícola. Entre sus principales ventajas se destacan:
- Proteína de calidad y perfil de aminoácidos equilibrado: su composición proteica facilita la digestibilidad y la utilización por parte del ganado, reduciendo la necesidad de aditivos proteicos o suplementos externos en las raciones.
- Uso eficiente del nitrógeno y menor impacto ambiental: cuando el grano mantiene un balance adecuado de aminoácidos, se reducen las pérdidas de nitrógeno durante el procesamiento y en la nutrición animal, lo que contribuye a una menor contaminación ambiental y a menores emisiones de nitrógeno al entorno.
- Resistencia a enfermedades y tolerancia a condiciones adversas: se ha demostrado una mayor resistencia a la septoriosis (Septoria tritici blotch) en comparación con otros cereales, lo que facilita su cultivo en zonas con alta presión de esta plaga. Además, tiende a rendir bien en suelos pobres y climas templados, ampliando las regiones aptas para su producción.
- Versatilidad de uso: el grano se emplea principalmente en alimentación animal (forrajes, piensos y ensilados de alta calidad), pero también puede adaptarse a usos de molienda y, en ciertas variedades, a la panificación, ampliando las opciones de negocio.
- Contribución a la sostenibilidad de las rotaciones: al ser un cultivo de cruce, favorece rotaciones cerealistas, diversifica la producción y puede ayudar a reducir la incidencia de determinadas enfermedades al variar los cultivos en el sistema agrícola, promoviendo una mayor eficiencia en el uso de recursos.
SOSTENIBILIDAD Y ROTACIONES
El triticale, al ser un cultivo de cruce, favorece rotaciones cerealistas, diversifica la producción y puede ayudar a reducir la incidencia de determinadas enfermedades al variar los cultivos en el sistema agrícola, promoviendo una mayor eficiencia en el uso de recursos. Su mayor tolerancia a la sequía y a diversos suelos la convierten en una opción atractiva para sistemas de cultivo que buscan diversidad y resiliencia.
CARACTERÍSTICAS
El triticale presenta una cutícula, que por su forma de cristalizar provoca un tono verde azulado en las hojas y tallos, especialmente intenso al inicio del espigado. En apariencia se asemeja al trigo; sin embargo, suele diferenciarse por su mayor estatura.
- Altura: Varía entre 1,0 y 1,5 m; en general es más alto que el trigo.
- Hojas: Más anchas y de mayor espesor que las del trigo; conservan la textura áspera característica de las gramíneas.
- Inflorescencia: Espiga casi compacta, de 10 a 14 cm de longitud; tiende a ser de color blanco a amarillo.
- Tallo: Largo, hueco y resistente a la tendedura; con nudos típicos de las gramíneas. La zona cercana a la espiga puede presentar vellosidades y cierta curvatura.
- Grano: Similar al centeno, pero más pequeño y alargado, con un surco longitudinal. Es rugoso y de color amarillo parduzco.
Usos y valor agronómico: se cultiva principalmente como cultivo de doble finalidad, para forraje y grano. El forraje ofrece buena digestibilidad y rendimiento; el grano se utiliza en harinas de trigo en algunas regiones o como alimento para animales. El triticale se adapta a suelos de baja fertilidad y a rotaciones con otros cereales, y su tallo robusto facilita la cosecha mecánica.
TIPOS
Se distinguen dos categorías de triticale: primarios y secundarios.
- Primarios. Se obtienen directamente del cruce entre trigo y centeno. Aunque desempeñaron un papel clave en la investigación y la mejora genética, en la actualidad no se cultivan de forma comercial debido a que presentan rasgos agronómicos insuficientes y alta variabilidad entre ambientes.
- Secundarios. Surgen a partir de cruces entre triticales primarios y trigos o con otros triticales, mediante selección para optimizar sus rasgos. Estos cultivares suelen mostrar mayor rendimiento, mejor adaptación a distintos suelos y mayor estabilidad, además de mejoras en resistencia a enfermedades, tolerancia a sequía y calidad de grano para usos forrajeros y alimentarios.
Algunos requerimientos
Al igual que otros cereales rústicos, el triticale es relativamente tolerante y no exige cuidados intensivos. Se adapta a climas subtropicales y templados, mostrando buena resistencia a variaciones de temperatura a lo largo de su ciclo de cultivo.
- Temperaturas y desarrollo: la germinación se verifica alrededor de 20 °C; el crecimiento vegetativo se da entre 10 y 24 °C; la supervivencia y la maduración pueden ocurrir entre 10 y 33 °C.
- Suelos: se adapta a suelos de estructura poco porosa y, aun así, puede desarrollarse en suelos menos permeables. Es capaz de tolerar suelos ácidos y, en general, se maneja bien en rangos de pH desde aproximadamente 5,5 hasta 7,5.
- Riego y agua: las necesidades hídricas van de 400 a 900 mm de agua al año. El mayor requerimiento hídrico se da tras la siembra y durante el macollamiento, el encañe y las fases de crecimiento activo.
- Cosecha y postcosecha: la cosecha suele realizarse entre mayo y agosto, cuando el grano alcanza una humedad de aproximadamente 15–16%. Cosechar fuera de este rango puede favorecer la proliferación de insectos, daños en las espigas y pérdidas de calidad.
Consejos prácticos: planifique la siembra en ventanas climáticas adecuadas, realice un muestreo de suelo y mantenga un programa de fertilización equilibrada para optimizar rendimiento y calidad del grano.























